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La mayor parte de los grandes villanos del Oeste han sabido estar a ambos lados de la ley. Richard Widmark, extraordinario rufián de Cielo amarillo (Yellow Sky, 1948), de William A. Wellman, o de Desafío en la ciudad muerta (The Law and Jake Wade, 1958) de John Sturges, ha sabido ser el honrado capitán del El gran combate. Como villano, Widmark ha sido el perfecto bandido sin escrúpulos, cínico y carente de la necesidad de disimular su villanía. Como Jack Palance en Raíces profundas, su sola presencia denota el carácter del personaje. Todo lo contrario representa uno de los grandes actores secundarios de Hollywood, Arthur Kennedy. Kennedy es, sobre todo. El hombre retorcido y farisaico que enmascara continuamente sus autentica intenciones. Una de sus primeras apariciones cinematográficas, Murieron con las botas puestas, nos lo muestra como intrigante comerciante que provoca indirectamente la batalla de Little Big Horn. En dos filmes de Mann, Tierras lejanas y El hombre de Laramie (The Man from Laramie, 1955), Arthur Kennedy aparece bajo rasgos amables y atractivos que disimulan su carácter real. Sólo en un poco conocido filmThe Naked Daw (1955), de Edgar G. Ulmer, se presentará como auténtico villano. Su rehabilitación tendrá lugar en una de las más brillantes secuencias de El Gran combate y del cine de Ford en general: la "batalla" de Dodge City contra los indios, en la cual es un curioso "Doc" Holliday, tan divertido como el extraordinario Wyatt Earp que representa James Stewat.
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