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Western
LA CABALLERÍA
Es
muy probable que, sin Custer, el mito de la caballería no existiera, o
que, al menos, su impacto fuera mucho menor. De hecho, en la mayor parte
de westerns la presencia del ejercito es un dato puramente funcional,
algo que se da por sabido o que tiene una función muy definida que cumplir.
En el cine,, quien persigue a los bandidos es un pequeño grupo de ciudadanos,
dirigido preferentemente por un "profesional". En el Far West, aun siendo
territorio de ocupación, el ejército no actúa en tanto que la policía:
ésta es organizada por la autoridad local, o bien se trata de patrullas
eventuales o grupos como el de los "Texas Rangers".
El ejército interviene sólo, en la práctica,
en trabajos puramente bélicos. Es decir, contra el indio o contra el extranjero
(mexicano). Y
en el Far West, ejército quiere decir, sobre todo, caballería. En los
grandes espacios, la infantería carece de rapidez u movilidad, no puede
efectuar súbitos avances. La guerra india, especialmente, es guerra de
guerrillas, de sorpresas, escaramuzas y emboscadas. En este caso, sólo
la caballería puede devenir mito. Y no resulta paradójico el hecho de
que este mito tuviera su base precisamente en una derrota tan aplastante
como la de Custer en Little Big Horn. Para paliar el fracaso del Séptimo
de Caballería, para enmascarar los hechos y seguir manteniendo la visión
mítica del ejército, la batalla de Little Big Horn fue deformada en su
sentido de forma que Custer pasara a engrosar la galería de respetables
héroes nacionales.
Pero
si el ejército es parte fundamental en la conquista del Oeste, el mito
de la caballería es ante todo un mito fordiano. Su configuración, la codificación
de sus elementos y, sobre todo, la clara y rigurosa exposición de éstos
son patrimonio fundamental de Ford. Éste es el único realizador que ha
mostrado la vida militar (y ello también en otros filmes que no pertenecen
al género) de forma suficientemente compleja como para huir del fácil
apologismo o de la abstracción más o menos patriotera. Aunque, por ejemplo,
en La diligencia la aparición de la caballería es casi marginal, reducida
a protección (Primera parte del film) o a salvación en el último minuto
(aparición final contra Gerónimo), pocos años después Ford realizará una
trilogía sobre la caballería de una coherencia total: Frot Apache, La
legión invencible (She Wore a Yellow Ribbon, 1949)
y Río Grande, interpretados los tres por John Wayne (acompañado de los
viejos amigos de Ford: Victor McLaglen, Jack Pennick, Ben Johnson, etc.)
y basados en novelas de James Warner Bellah: Massacre, War Party y Mission
With no Record, respectivamente.
En
esta trilogía podemos distinguir tres temas fundamentales que se entrecruzan
y relacionan entre sí: a) la lucha contra los indios. b) las relaciones
que se producen en la sociedad militar, especialmente la dependencia del
subordinado para con su jefe; c) cómo ambos hechos repercuten en la vida
familiar y los problemas cotidianos. El estilo de Ford, teñido de un sentimentalismo
más aparente que real, apegado a una tradición pictórica y popular (es
significativo que She Wore a Yellow Ribbon sea el título de una canción
tradicional del Oeste), configura una visión de la caballería que oscila
entre el afecto por los hombres y una actitud desencantada ante dicha
institución. En Río Grande, el teniente coronel Kirby Yorke (John Wayne)
se verá obligado a asumir la responsabilidad de una ilegal invasión de
territorio mexicano para que el gobierno federal, en la persona del general
Sheridan, quede limpio de toda culpa. Hay en la trilogía de Ford, y en
toda su obra, una constante puesta en duda de la jerarquía, especialmente
en lo que afecta a la imposibilidad de los grados inferiores para influir
en las determinaciones del jefe: imposibilidad que, en Fort Apache, ocasionará
la muerte de numerosos soldados, impotentes ante la situación.
En
otros filmes retomaría Ford el tema de la caballería: en Misión de audaces
(The Horse Soldiers, 1959), sobre un acontecimiento
real de la guerra civil; en Sargento negro (Sergeant Rutledge, 1960)
historia de un proceso en el que un sargento de raza negra es acusado
de violación y en la que se muestra el racismo dentro del ejército; en
Dos cabalgan juntos (1962) de forma bastante
tangencial, y en El gran combate (1964),
donde asistimos de nuevo a la impotencia del subordinado, el capitán Archer
(Richard Widmark), para solucionar el problema de los indios que quieren
regresar a su tierra natal.
Si
Mann en The Last Frontier (1955), o Walsh
en Una trompeta lejana (A Distant Trumpet, 1964)
han tocado asimismo el tema de la caballería, éste, dentro del cine clásico,
sigue siendo ante toda leyenda fordiana. Y cuando en los últimos tiempos.
En que el western busca nuevos caminos y está surgiendo una nueva serie
de mitos, procedentes del spaghetti-wdstern y de la descomposición política
de país, el tema de la caballería ha decrecido notablemente. En un momento
en el que el cine prefiere los antiheroes a los héroes, y cuando films
como Soldado azul o El pequeño gran hombre se limita a mostrar que en
la caballería tiene cabida la paranoia, pero dejan de lado la raíz del
problema, un film como Mayor Dundee (Major Dundee, 1965)
de Sam Peckinpah, es el único que propone una visión auténticamente inteligente
del ejército.
El cinismo, la rapiña y la mezquindad
hacen de este film, que fue abundantemente mutilado por la propia productora,
la más amarga crónica sobre el real sentido de la intervención militar
en el Oeste. La afabilidad con que un Ford se muestra con muchos de sus
personajes se convierte aquí en indignación. Los antihéroes que Peckinpah
nos propone en su film, y muy especialmente en lo que se refiere a su
relación con los mexicanos, no eluden su verdadera significación: que
la intervención militar en el Oeste, tanto contra los indios como contra
los pueblos fronterizos que fueron "liberados", fue ante todo una invasión,
un expolio y un acto de colonialismo.
Éste es un hecho que ningún historiador
o cronista objetivo de los Estados Unidos sea hoy capaz de negar.
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