Policiaco - Gangsters
EL RELATO CRIMINAL

Edgar Allan Poe ha quedado como el autor que inició con un plan racional del género policíaco en la literatura. Para Alberto del Monte , el género " nace como expresión del conflicto entre irracionalismo y racionalismo, que se acentuó en los siglos XVIII y XIX; esta relacionado con la divulgación científica y con la evolución de la policía y de la administración de la justicia; está influido por la crime story y por la mystery story." Dentro de este último apartado destaca el cuento del terror, donde un misterio aparentemente sobrenatural " era explicado al final como un fenómeno natural con métodos racionales y que, por tanto, puede llamarse abreviadamente misterio racionalizado." Su creador es Edgar Allan Poe, por sus narraciones Los crímenes de la calle Morgue ( The Murders in the rue Morgue, 1841), El misterio de Marie Roget ( The mystery of Maria Roget, 1842 - 43), y La carta robada ( The Purloined Letter, 1845). Se han llevado al cine, con varia fortuna, las dos primeras.

En cuanto a la significación policial que pueda tener Crimen y castigo ( Prestuplenie i nakazanie, 1866), de Fedor Dostoievski, ha sido puesta en duda por no pocos tratadistas del género. Evidentemente, es mejor una novela de la "perdición", donde el hombre bestializado revela inesperadamente su antigua naturaleza angélica. Para Ortega y Gasset, " las ideas religiosas y políticas de Dostoievski no tienen en el cuerpo de la novela cualidades ejecutivas, valen como ficciones del mismo orden que la cara de los personajes o que sus frenéticas pasiones".

Para algunos estudiosos , Crimen y castigo es una obra sólo de personajes en torno a quienes no hay espacio; algún aspecto de la calle, algún interior espectral, algún retazo de campo aparecen apenas como visiones fragmentarias de sueño entre un solo complejo de pensamientos y afectos. " Quizá nunca como aquí, la secreta interioridad del hombre ha alcanzado una soledad tan completa y desesperada" (Ugo Déttore).

Esta desesperación y soledad persistían en el film de Pierre Chenal Crimen y castigo (Crime et châtiment, 1935), pues el caos mental de Raskolnikov, individualmente superior a una organización policial estatal, encuentra elementos básicos para la realización del crimen perfecto, ciñéndose escrupulosamente al texto original. Del mismo año, la versión norteamericana realizada por Josefvon Stenberg de Crimen y castigo ( Crime and Punishment) - interpretación de Peter Lorre ( Raskolnikov), Edward Arnold ( Inspector Porfiri) y Marian Marsh ( Sonia) - trasladaba la acción a la época de rodaje y mantenía una intriga llena de significativo crescendo, que, si tenía que ver bastante con el tono psicológico del relato, evidentemente creaba un clima de inquietud policíaca. Parece ser que Von Sternberg no quedó satisfecho de la película, aduciendo que el guión estaba ya escrito al hacerse cargo de ella y el reparto le fue impuesto: " Cuando un realizador es llamado a trabajar sobre un tema y con actores que no ha elegido él, no puede aportar sino una colaboración de rutina." Exageraba Von Sternberg, siempre dispuesto al pataleo, cuando por aquellas calendas se torcía su voluntad. El film aligeraba notablemente el conflicto, incluso justificaba el crimen del estudiante como reacción defensiva. Mejor perfilado era el acoso del inspector, hecho de blanda persuasión:

PORFIRI: Me gustaría que me ayudara usted a descubrir al asesino de la prestamista. Así vería usted los errores que comete la policía.
RASKOLNIKOV: Y yo qué sé de eso.
PORFIRI: Usted es un pozo de ciencia jurídica. Leí su artículo y pregunté el nombre del autor. Su consejo me será muy útil. Ya tenemos un detenido. Va usted a verle para que me diga lo que opina.

La sagacidad del inspector Porfiri intuye pronto la personalidad del criminal. Pero ahora su curiosidad psicológica y el juego intelectual pueden más que la impaciencia por prender al asesino. Una nueva secuencia , mejor perfilada y acusadora, estrechara su cerco en torno al criminal.

RASKOLNIKOV: ¿Lo registró todo ya? ¿ Encontró lo que buscaba?
PORFIRI: Aquí no. Pero en el sótano hallé este atizador. Con él mataron a la vieja. La señal del delantal tiene igual curvatura que este hierro. El portero me dijo que lo había echado de menos la noche del crimen. Ya veremos si tiene huellas de sangre.
RASKOLNIKOV: Todo eso no son pruebas suficientes . Además, un hombre ya confesó haber cometido el crimen.
PORFIRI: No sabe lo que se dice ese hombre. Es un enfermo, no un criminal. ¡El asesino es usted!
RASKOLNIKOV: (indiferente): Nunca podría probarlo.
PORFIRI: Quién sabe. Eso lo veremos. Si usted confiesa, haré creer que ha sido una sorpresa para mi. El mundo aplaudirá que no haya dejado castigar a un inocente. Hay muchas atenuantes. Le condenarán sólo a unos cuantos años…..
RASKOLNIKOV: ¡ No sé nada de ese crimen!
PORFIRI: ¿ Cree usted que podría seguir negando siempre?
RASKOLNIKOV: ¡ No pierda el tiempo, inspector!
PORFIRI: Entonces tendré que mandar a ese hombre a Siberia. Y la culpa será suya. ¡Un crimen más que pesará sobre usted …., más cobarde que el otro! Por nada del mundo quisiera estar yo en su lugar.

Von Sternberg contrastaba los dos caracteres y establecía un clima de intenso dramatismo a través de ese juego dialectal. El racionalismo científico del estudiante, autor de una teoría criminalista que le había ganado la admiración del inspector pero también sus sospechas, era subrayado con una luz dura y expresionista. La seguridad de Porfiri contrastaba con la incertidumbre de Raskolnikov. Sonia, la novia a quien había confiado ya su delito , le instaba a presentarse a la policía. La reacción del inspector, al confesar al estudiante presentándose en su despecho, se traduce en dos palabras: "¡ le esperaba!".

 

VOLVER

Compra tus películas de Cine Negro en DVD con el precio mínimo garantizado

© Copyright cineclasico.com
Todos los derechos reservados