Policiaco - Gangsters
CAPONE TERROR DEL HAMPA

La figura de Al Capone en el cine ha tenido el relieve que merecía un personaje tan siniestro. Para Andrew Sinclair, " Al Capone fue en el campo del crimen lo que J.P. Morgan en Wall Street: el primer hombre que ejerció una influencia nacional en su especialidad". ¿Cómo era el famoso delincuente? Para Fred D. Pasley, autor de un libro biográfico sobre Capone, escrito al filo de su aventura gangsteril " era un tipo con el que resultaba bastante agradable encontrarse - socialmente - en una taberna clandestina, si el propietario compraba cerveza a Capone; daba la mano calurosamente, con una sonrisa agradable y conquistadora que dejaba ver una brillante muestra de marfil dental; era un conversador fácil, que llegaba a una gran fluidez al hablar de temas como la hípica, el boxeo, el teatro, el rugby y el béisbol; lo que los informadores de la policía llaman un buen muchacho, un tipo generoso que llegaba hasta la prodigalidad si se sentía efectivamente tocado en ese corazón que latía bajo la automática instalada junto a su axila izquierda (….).

Estatura, sobre un metro setenta; peso, alrededor de los ochenta y cinco; edad, treinta y dos años, la cual sobrepasaba el promedio de expectativa de vida del gángster de Chicago. Pesado de movimientos hasta que se ponía en acción; entonces, ágil como una pantera."

Howard Hawks dirige en 1932 Scarface, el terror del hampa (Scarface), film considerado entre los más importantes del género, donde quedaba reflejada en su total dimensión de crueldad y arrojo la figura de Al Capone, difuminada bajo el nombre de Tony Camonte, para evitar complicaciones con los hombres que manejaban el imperio del crimen. No era la primera vez que aquél aparecía en la pantalla como figura central de un tema tan vinculado con la violencia. Un año antes Robert Wiene ( famoso realizador de El gabinete del doctor Caligari ) había dirigido en Alemania Al Capone, pánico en Chicago( Panik in Chikago), interpretado por Hans Rehmann, secundado por Olga Tschechowa y Hilde Hildebrand en los papeles estelares.

El film suponía un interesante estudio del claroscuro, reflejando el mundo turbio donde operaban los fabricantes de cerveza y otros negocios tan sucios como fructíferos.

Con intenciones ostensiblemente sociales, la visión de la ciudad de Chicago ofrecía un curioso paralelismo con el de la novela expresionista de Alfred Döblin, Berlin Alexanderplatz, con su bronco mundo de maleantes confinados en el coto de una gran plaza, que el autor convertía en corazón y latido de la ciudad germana. Evidentemente, Wiene no había logrado una obra maestra, pero los tintes siniestros de su film calaban hondos en la denuncia .

El profesor alemán Walter Muschg, que ha estudiado en su profundidad el fenómeno expresionista en la literatura de su país, no duda en establecer una clara influencia del cine en la obra de Döblin, " que escribió toda la novela en presente de indicativo, y todos los hechos se desarrollan en el año 1928, momento de la redacción de la obra".

El relato épico se convierte en diálogo dramático y hasta lírico, aunándose tres géneros literarios.A ello debe añadirse que el narrador cambia continuamente de escenario. " Esta agitada variedad, la fragmentación en escenas breves, las secuencias discontinuas , así como el campo visual móvil dentro de cada escena, muestran de forma inequívoca la influencia del cine, que conquistó Europa por los años veinte." En la película de Wiene observamos también una especie de tríptico ambiental-temático que nos distancia de una épica llevada a sus últimos extremos. El gangsterismo, aquí, aparece respaldado por gente influyente, que pasa por alto cualquier infracción, por grave que ella sea. También existe ese trasfondo social, acaso influencia de la obra de Brecht Die Dreigroschenoper ( La ópera de dos centavos ).

La tercera variante del film se ceñía a la violencia desplegada por los gangters y a la corrupción de las más conspicuas personalidades encargadas de velar por los derechos y seguridad del ciudadano medio. Acaso Wiene iba más directo a la cuestión de la delincuencia que Howard Hawks, pero el gran director estadounidense miraba hacia el futuro del cine, mientras que el alemán insistía en mirar hacia atrás, estancado todavía en la plástica de El gabinete del doctor Caligari. Anotemos finalmente que Al Capone , pánico en Chicago intentaba aprehender el clima del Hampa ( Berlín Alexanderplatz, 1931), versión cinematográfica de la novela de Döblin a cargo de Phil Jutzi, interpretada por Heinrich George y Maria Bard ( desbordante de delincuentes), aunque el siniestro Capone tomase perfiles expresionistas.

Scarface, el terror del hampa ofrece un personaje lindante con la paranoia. Fernández Cuenca, en su monografía sobre Howard Hawks, deja establecida la siguiente continuidad dramática del film: " Tony Camonte ( Paul Muni), guardaespaldas del poderoso gangster Costillo, es sobornado por Lovo, que capitanea una banda rival, para que asesine a su propio jefe.

Así se convierte Camonte en el hombre de confianza de Lovo, y bajo sus órdenes los miembros de la delictiva organización siembran el terror en Chicago, para monopolizar el tráfico clandestino de bebidas alcohólicas.

Camonte trata de anexionarse la zona de la ciudad controlada hasta entonces por la banda de O´Hara, y los hombres de éste, como advertencia, matan a uno de los secuaces de Lovo y arrojan su cuerpo, desde un automóvil en marcha, ante su oficina. Camonte a su vez, hace matar al propio O´Hara en su tienda de flores. La policía detiene a Rinaldo ( George Raft), brazo ejecutor del crimen, pero no tarda en ponerlo en libertad; poco después en un restaurante, sale indemne de un atentado urdido contra el por Dorgen, sucesor de Gaffney O´Hara . Contra la opinión de Lovo, Camonte decide aniquilar a la banda de Dorgen; los hombres más fieles de éste caen asesinados la misma noche.

Pocos días después, en una bolera, Camonte mata a Dorgen y juzgando que ya tiene en sus manos el control de la ciudad entera, se propone asumir el puesto de Lovo.

Durante el curso de una fiesta en un café desafía a Lovo, no sin intentar también la conquista de Poppy ( Karen Morley), amiga de éste. Lovo ordena a sus hombres que maten a Camonte, quien los burla, si bien resulta herido. Busca a Rinaldo y los dos asesinan a Lovo.

Camonte es reconocido por todos como jefe supremo del gangsterismo de Chicago. Pasa el verano con Poppy en un lujoso yate, mientras Rinaldo y Angelo actúan como lugartenientes suyos en la ciudad. Cesca ( Ann Dvorak), hermana de Camonte, y por quien éste siente un cariño enorme, se enamora de Rinaldo.

Pero, enterado por su madre de lo que ocurre e indignado ante la idea de que su hermana piense casarse con un gángster, Camonte vuelve a sus dominios y da muerte a Rinaldo. Cesca, enfurecida, avisa a la policía. Camonte consigue escapar, pero Angelo resulta mortalmente herido en el ataque. Arrepentida de su proceder, Cesca busca a Camonte en su mejor escondite, más poco después las sirenas de la policía les advierten de que están descubiertos. Camonte organiza la defensa, pero una bala alcanza a Cesca. Al sentirse solo, Camonte comienza a sentir miedo y pide a los policías que no le maten. Pero cuando los agentes de la autoridad van a esposarle intenta huir y es abatido por una ráfaga de fusil ametrallador.

Scarface sería el film de gángsters que acabaría con todos los films de gángsters, según el eslogan publicitario para su lanzamiento. Que significó mucho en su época lo demuestra el interés que el propio Al Capone sintió al ver la película, como lo atestigua este fragmento del libro Les ministres du crime, de Stephane Groueff y Dominique Lapierre: " Capone adora la gloria. El actor de cine George Raft, a su vez antiguo gángster, explicará las reacciones del jefe al serle proyectado el célebre film Scarface. Paul Muni interpretaba el papel de Capone y George Raft el de su guardaespaldas.

Después de haber visto el film, Capone convoca a Raft. Pálido y tembloroso, el actor es introducido en los pasillos del Hotel Lexington, custodiados por varias docenas de gorilas armados hasta los dientes.

Entra en el despacho de "cara cortada", que le espera detrás de una larga mesa de caoba presidida por unos retratos de George Washington y de Big Bill Thompson, el alcalde de Chicago que él hizo elegir.

Escúchame bien , Georgie - declara el gángster -, diles a tus camaradas de Hollywood que no conocen a Al Capone . Al final del film hacen que me liquiden . Les dirás que nadie liquidará a Al, ¿me oyes? ¡Capone no se dejará liquidar nunca! Scarface inicia entonces una sonrisa : ¡ "En ese film manoseas sin cesar una pieza de veinticinco centavos, ¿no es verdad? Es un pequeño truco de actor…… Sólo una pieza de un centavo" tartamudea tímidamente Raft. Capone estalla: ¡Les dirás que si uno de mis muchachos juega con una moneda, es siempre una pieza de oro de veinte dólares! Antes de despedirse , George reúne todo su valor y pregunta: A parte de eso, ¿te ha gustado el film, Al? Si me ha gustado, Georgie, no esta mal….."

En cierto modo Hawks había convertido en criminal integral la catadura y psicología de Camonte. Un asesino indigno de suscitar la admiración del público.

Para ello no dudaba en degradarlo sistemáticamente: asesinato de su protector y amigo de confianza de Lovo; liquidación de Rinaldo, su segundo, con el pretexto de que hace el amor a su hermana , insinuando una pasión incestuosa que lo arruinará, puesto que Camonte será delatado por ella; rendición a la policía, pidiendo entre lloriqueos que no le maten, una vez que se ha percatado de su soledad. Los rasgos físicos, que no el nombre, corresponden a Capone, excelente incorporación del gran actor Paul Muni. Scarface, el terror del hampa viene a ser como un documento de la época, cuyo oportunismo salta a la vista. Ante los ojos del público se desarrollaban sucesos violentos que estaban a la orden del día en las primeras planas de los rotativos , la Ley Seca vigente, y los demócratas iniciaban sus preparativos electorales en un clima de controversia.

Howard Hawks parecía poner en práctica el doctrinario de Franklin D. Roosevelt, aplicándolo, con un indudable margen de riesgo, a su film: " El país necesita, e incluso - si no me equivoco al juzgar su temple - exige, una renovación continua y valiente. El comprobar todos los métodos nuevos que se presentan a nuestra consideración es una táctica de sentido común.

Si uno cualquiera de ellos falla, reconozcámoslo sinceramente y probemos otro; pero sobre todo experimentemos siempre, renovándonos sin cesar." Una auténtica renovación, en todos sus aspectos, era el film. Para Roosevelt, "lo único es realmente terrible es el propio temor". Para Camonte, el miedo sería su talón de Aquiles; y para el público, una imagen desmitificadora que mostraba la cobardía de un hombre considerado hasta entonces héroe. Walter Noble Burns, en su famoso libro Viaje sin vuelta ( The One Way Ride, 1931), evoca el poderío Insolente de Capone: " Como representante de Torrio, Capone era dueño y señor de la ciudad. Los síndicos, la policía y el alcalde obedecían sus órdenes.

En una ocasión, habiendo ejecutado el alcalde Klenha algún acto oficial que disgustó a Capone, éste le derribó de un puñetazo en las escaleras del ayuntamiento. Y en otra un agente de Capone deshizo una asamblea del consejo municipal aporreando a uno de los síndicos." El cine de gángsters pulsó como ningún otro medio la realidad social y política de unos EE.UU. en pleno crack económico, con batallas de exterminio en las calles de las ciudades y su crisis de desempleo que arrojaba ya por esa época una cifra de varios millones de parados. Tal caos fomentaba la corrupción y la criminalidad. El cine de gángster va a reflejarlas en imágenes de inusitada realidad que no regatean ni la violencia ni la denuncia o el cinismo.

 

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