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Estatura, sobre un metro setenta; peso, alrededor de los ochenta y cinco; edad, treinta y dos años, la cual sobrepasaba el promedio de expectativa de vida del gángster de Chicago. Pesado de movimientos hasta que se ponía en acción; entonces, ágil como una pantera."
El film suponía un interesante estudio del claroscuro, reflejando el mundo turbio donde operaban los fabricantes de cerveza y otros negocios tan sucios como fructíferos. Con intenciones ostensiblemente sociales, la visión de la ciudad de Chicago ofrecía un curioso paralelismo con el de la novela expresionista de Alfred Döblin, Berlin Alexanderplatz, con su bronco mundo de maleantes confinados en el coto de una gran plaza, que el autor convertía en corazón y latido de la ciudad germana. Evidentemente, Wiene no había logrado una obra maestra, pero los tintes siniestros de su film calaban hondos en la denuncia . El relato épico se convierte en diálogo dramático y hasta lírico, aunándose tres géneros literarios.A ello debe añadirse que el narrador cambia continuamente de escenario. " Esta agitada variedad, la fragmentación en escenas breves, las secuencias discontinuas , así como el campo visual móvil dentro de cada escena, muestran de forma inequívoca la influencia del cine, que conquistó Europa por los años veinte." En la película de Wiene observamos también una especie de tríptico ambiental-temático que nos distancia de una épica llevada a sus últimos extremos. El gangsterismo, aquí, aparece respaldado por gente influyente, que pasa por alto cualquier infracción, por grave que ella sea. También existe ese trasfondo social, acaso influencia de la obra de Brecht Die Dreigroschenoper ( La ópera de dos centavos ).
Así se convierte Camonte en el hombre de confianza de Lovo, y bajo sus órdenes los miembros de la delictiva organización siembran el terror en Chicago, para monopolizar el tráfico clandestino de bebidas alcohólicas. Camonte trata de anexionarse la zona de la ciudad controlada hasta entonces por la banda de O´Hara, y los hombres de éste, como advertencia, matan a uno de los secuaces de Lovo y arrojan su cuerpo, desde un automóvil en marcha, ante su oficina. Camonte a su vez, hace matar al propio O´Hara en su tienda de flores. La policía detiene a Rinaldo ( George Raft), brazo ejecutor del crimen, pero no tarda en ponerlo en libertad; poco después en un restaurante, sale indemne de un atentado urdido contra el por Dorgen, sucesor de Gaffney O´Hara . Contra la opinión de Lovo, Camonte decide aniquilar a la banda de Dorgen; los hombres más fieles de éste caen asesinados la misma noche.
Durante el curso de una fiesta en un café desafía a Lovo, no sin intentar también la conquista de Poppy ( Karen Morley), amiga de éste. Lovo ordena a sus hombres que maten a Camonte, quien los burla, si bien resulta herido. Busca a Rinaldo y los dos asesinan a Lovo. Camonte es reconocido por todos como jefe supremo del gangsterismo de Chicago. Pasa el verano con Poppy en un lujoso yate, mientras Rinaldo y Angelo actúan como lugartenientes suyos en la ciudad. Cesca ( Ann Dvorak), hermana de Camonte, y por quien éste siente un cariño enorme, se enamora de Rinaldo. Pero, enterado por su madre de lo que ocurre e indignado ante la idea de que su hermana piense casarse con un gángster, Camonte vuelve a sus dominios y da muerte a Rinaldo. Cesca, enfurecida, avisa a la policía. Camonte consigue escapar, pero Angelo resulta mortalmente herido en el ataque. Arrepentida de su proceder, Cesca busca a Camonte en su mejor escondite, más poco después las sirenas de la policía les advierten de que están descubiertos. Camonte organiza la defensa, pero una bala alcanza a Cesca. Al sentirse solo, Camonte comienza a sentir miedo y pide a los policías que no le maten. Pero cuando los agentes de la autoridad van a esposarle intenta huir y es abatido por una ráfaga de fusil ametrallador.
Después de haber visto el film, Capone convoca a Raft. Pálido y tembloroso, el actor es introducido en los pasillos del Hotel Lexington, custodiados por varias docenas de gorilas armados hasta los dientes. Entra en el despacho de "cara
cortada", que le espera detrás de una larga mesa de caoba presidida
por unos retratos de George Washington y
de Big Bill Thompson, el E Para ello no dudaba en degradarlo sistemáticamente: asesinato de su protector y amigo de confianza de Lovo; liquidación de Rinaldo, su segundo, con el pretexto de que hace el amor a su hermana , insinuando una pasión incestuosa que lo arruinará, puesto que Camonte será delatado por ella; rendición a la policía, pidiendo entre lloriqueos que no le maten, una vez que se ha percatado de su soledad. Los rasgos físicos, que no el nombre, corresponden a Capone, excelente incorporación del gran actor Paul Muni. Scarface, el terror del hampa viene a ser como un documento de la época, cuyo oportunismo salta a la vista. Ante los ojos del público se desarrollaban sucesos violentos que estaban a la orden del día en las primeras planas de los rotativos , la Ley Seca vigente, y los demócratas iniciaban sus preparativos electorales en un clima de controversia.
Si uno cualquiera de ellos falla, reconozcámoslo sinceramente y probemos otro; pero sobre todo experimentemos siempre, renovándonos sin cesar." Una auténtica renovación, en todos sus aspectos, era el film. Para Roosevelt, "lo único es realmente terrible es el propio temor". Para Camonte, el miedo sería su talón de Aquiles; y para el público, una imagen desmitificadora que mostraba la cobardía de un hombre considerado hasta entonces héroe. Walter Noble Burns, en su famoso libro Viaje sin vuelta ( The One Way Ride, 1931), evoca el poderío Insolente de Capone: " Como representante de Torrio, Capone era dueño y señor de la ciudad. Los síndicos, la policía y el alcalde obedecían sus órdenes. En una ocasión, habiendo ejecutado el alcalde Klenha algún acto oficial que disgustó a Capone, éste le derribó de un puñetazo en las escaleras del ayuntamiento. Y en otra un agente de Capone deshizo una asamblea del consejo municipal aporreando a uno de los síndicos." El cine de gángsters pulsó como ningún otro medio la realidad social y política de unos EE.UU. en pleno crack económico, con batallas de exterminio en las calles de las ciudades y su crisis de desempleo que arrojaba ya por esa época una cifra de varios millones de parados. Tal caos fomentaba la corrupción y la criminalidad. El cine de gángster va a reflejarlas en imágenes de inusitada realidad que no regatean ni la violencia ni la denuncia o el cinismo.
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