Cine Negro (Film Noir)  
LOS SUEÑO (ETERNOS) DE HOWARD HAWKS

Raymond Chandler (1888-1959) comenzó a escribir The Big Sleep ( El sueño eterno) en la primavera de 1938. Aunque había escrito poemas y otros materiales literarios en adolescencia cuando vivía en Inglaterra, sólo se dedicó profesionalmente a escribir hacia 1933, poco después de que le despidieran de la compañía petrolífera de la que había sido vicepresidente, tras varios años en los que el alcohol, desarreglos personales, aventuras extramatrimoniales y desarraigo social, habían minado su posición profesional que jamás contempló como el horizonte de su vida.

En Black Mask y bajo la tutela inteligente y astuta de Joseoh Shaw, y junto a novelistas como Erle Stanley Gardener e incluso Hammett con el que sólo coincidió en una reunión en 1936, escribió cuentos de detectives, convencido de que el género de misterio requería que el vaso veneciano descendiera de los salones a la calle y de que las historia de escribieran con estilo y lenguaje adecuados. La bard boiled novel, la serie negra, nacía en revistas populares, muy cerca de Hollywood.

Pero en 1938 Shaw y Chandler, profundamente disgustado, abandonó su hogar literario y se cambió a Dime Detective, donde no encontró ni el clima ni las personas que congeniasen con su difícil carácter y compleja personalidad y con sus exigencias literarias. Pero este americano de Chicago que vivió en Inglaterra - su madre era irlandesa, entre 1896 y 1912, allí se educó y se formó -, se nacionalizó británico, combatió bravamente en la Primera Guerra Mundial en las fuerzas canadienses, y pasó el resto de su existencia, con esporádicos viajes a Europa, sobre todo en el derrotado último tercio de su vida, en Estados Unidos y concretamente en los Angeles, una ciudad a la que llegó en 1913.

Chandler fue cono JOYCE, Pound o Henry James, Stevenson y Conrad, un exiliado interior, un victoriano muy consciente del mundo moderno, un torturados ser humano, muy parecido a Hitchcock con el que no se entendió cuando colaboraron en el guión de Strangers on a Train (Extraños en un tren, 1950), un parecido al que no escapa su educación británica, la presencia de una madre dominante, que se reproduce al casarse ambos con mujeres dominantes, Alma Reville para Hitch y, Cissy, dieciocho años mayor que el novelista y con la que Chandler se casó sólo cuando falleció su madre.

También fracasó la colaboracion con Billy Wilder, y es innegable que Billy y Hirch juzgaron certeramente la cualidades narrativas de Chandler, evaluando mal su disposición como escritor de películas y su perfil psicológico en la escritura del guión de Double Indemnity (Perdición) cuando Billy poseía romantiicismo, sensualidad, decadencia, elegancia, cinismo, tantos rasgos en común con -Ray Chandler. Pero Billy y Hitch eran supervivientes astutos y Chanmdler una isla irreductiblemente perdida en un lejano mundo de molinos de viento. Todo eso estaba en Chandler y en sus relatos para las baratas revistas populares y sólo había que esperar a que madurase en una obra mayor, que el novelista rumiaba desde hacía años.

The Big Sleep se construyó en parte sobre materiales preexistentes, un sistema de canibalización como gustaba proclamar el propio Chandler y que practicaban entre otros Scott Fitzgerald y Faulkner, Buena parte de las situaciones, personajes y giros argumentales se encuentran en los relatos Killer in the Rain (asesino en la lluvia, 1935), The Curstain (El Telón, 1936) y en menor medida en Finger Man (el delator, 1934) y Mandarin`s Jade 8 El jade del mandarín, 1937). Pero The Big Sleep es mucha más que un mero montaje de cuentos preexistentes, es la revelación de un novelista de primer rango dotado de un prodigioso dominio del lenguaje, una elegante demostración de cómo contar una historia en primera persona distanciadamente sin perder emoción, de cómo explorar la corrupción fascinada pero lúcidamente, describiendo lugares y personas de manera inequívocamente personal como nadie lo había hecho anteriormente.

The Big Sleep se publicó en Knopff, la editorial de Hammett, en 1939 y obtuvo un gran éxito de crítica y ventas totalmente inesperado para un autor novel como Chandler. La primera edición vendió 10.000 ejemplares, una cifra excelente en aquellos tiempos, y aún venció más en Gran Bretaña, para enorme satisfacción de Chandler, que, sin embargo, opinaba que The Big Sleep era una novela irregular con capítulos brillantes y otros en exceso volcados hacia la facilidad sensacionalista.

The Big Sleep cuenta, a través de unos ojos honrados, cínicos, duros y un tanto puritanos, una historia de amor, vicio, lealtad, mentira y corrupción. Cuando Philip Marlowe, un detective privado que abandonó su trabajo para el Fiscal del Distrito porque no acepta compromisos que afecten a su conciencia, llega a la imponente mansión Sternwood y recibe del anciano General Sternwood el doble encargo de evitar el chantaje de que es objeto por los vicios de sus hijas, Carmen y Vivian, y de encontrar a su yerno Sean Tegan, segundo marido de Vivian, Ex soldado del IRA, ex contrabandista y siempre aventurero, comienza un tour por el alma de Los Angeles y de la época, justo cuando ha terminado la Ley Seca y cuando los Estados Unidos se deslizan hacia la Segunda Guerra Mundial, que cambiará tantas cosas en el país. Marlowe se ve atrapado en una maraña de mentiras, desapariciones, asesinatos, que incluyen ninfómanas drogadictas como Carmen, elegantes damas frías como un lecho de mármol (Vivian), prostitutas chantajistas y ambiciosas (Agnes), y mujeres que han perdido el rumbo buscando el amor ideal (Mona Mars, Peluca de Plata).

Los hombres no les va a la zaga pues hay conde escoger, Chantajistas homosexuales y pornògrafos con elegante tienda abierta como Geiger, pistoleros crueles como Canino o chulos de segunda como Joe Brody, gángster de primera blanqueándose en sociedad como Eddie Mars, pero a su lado la dignidad es para casi los derrotados cono el General Sternwood, que aspira al borde del sepulcro el aroma de un coñac o la firmeza de un amigo leal, u hombrecillos como Harry Hones, tan enamorados de una pelandusca como Agnes y capaces de morir envenenados para que no la encuentren, o mayordomos eficaces, leales y sentenciosos como el fiel Norris que sirve a los Sternwood y mira por los ojos de su señor, el General, y policías honrados como Bernie Ohls que le consigue trabajos como éste a Su ex compañero Marlowe y sabe cómo es su trabajo en una ciudad construida sobre el exceso de dinero e influencias. Librerías que son tapaderas de pornografías que encubren citas de depravación, casinos elegantes llenos de pistoleros y tahúres, edificios de apartamentos y oficinas, pozos de petróleo en medio de la ciudad que hicieron la riqueza de los Sternwood y ocultan sus secretos, choferes locamente enamorados de niñas bien, depravadas, y que matan y son matados por ello, poblachos perdidos en la niebla, policías honrados y fiscales de distrito que no sesean esclarecer un caso que molesta a los Sternwood.

La prosa tersa y elegante, repleta de metáforas, sensual, dura como un pistoletazo, romántica, de Chandler, envuelve en lenguaje de seda un relato de suciedad moral sin ningún mañana, en el que Marlowe, con apellido de dramaturgo isabelino, lucha contra molinos de viento impulsados por el mal. Es un caballero andante que echa de su lecho a la viciosa Carmen y airea luego su cuarto, no cae rendido ante la elegante y fría Vivian y se enamora de golpe de Mona Mars, Peluca de Plata. Cuando todo ha terminado se toma un par de Whiskys dobles y no le hacen ningún bien porque además le recuerdan de inmediato a Peluca de Plata y sabe bien que jamás volverá a verla, aunque recordará mucho tiempo sus labios fríos como el hielo besando su boca tumefacta y su voz, plateada como su pelo y que recordaba el tintineo de las campanitas de una casa de muñecas. El interés que para el cine tiene una novela con The Big Sleep es harto evidente.

El propio Chandler ya dejaba ver el posible interés de un importante estudio como Warner Bros al poco tiempo de editarse la novela, en casta de fecha 19 de febrero de 1939 dirigida a su editor Alfred A. Knopf y en la que. Tras mencionar una crítica particularmente elogiosa del diario Los Angeles Times, indica: "Ven a Humphrey Bogart en el papel principal, que es también mi idea. No queda sino convencer a Warner Brothers". No deja de ser curioso que esa doble premonición la haga Chandler tan exacta cuatro años antes de que se cumpliera. Y es que de un lado el posible interés de Warner o de cualquier estudio en adaptar para el cine The Big Sleep tropezaba con un escollo muy digno de consideración ya que la Oficina Breen y su estricta manera de aplicar la censura mediante el controvertido Código Hays, convertían en una operación dudosa la compra de un material narrativo tan sugestivo como el de la novela de Chandler y cuya disección para pasar la censura no se preveía nada fácil. De hecho y hasta el astuto Hawks no se lo propuso a Jack Warner, ningún estudio se había decidido a hincarle el diente a la adaptación de The Big Sleep.

En otro orden de cosas, esa visión chandleriana de Bogart como Philip Marlowe que hoy en cía nos parece tan natural y que se ve además avalada por la encarnación por Bogart de otra figura mítica de la serie negra, el Sam Spade de Dashiell Hammett en El halcón maltés, También producida por Warner pero que no se estrenó hasta 1941, no era tan perceptible en 1939, aunque ciertamente Warner y Bogart eran elecciones perfectamente acordes con lo que el actor a sueldo del estudio y éste solían interpretar y producir. Pero en el caso de Chandler y aunque siempre se mostró como más adelante veremos, muy entusiasta con la película de Hawks y con la actuación de Bogart, no es menos cierto que tampoco ocultó nunca que cuando creó a Marlowe pensó en Gary Grant, una idea ciertamente intrigante como modelo. Así se lo confesó a D. J. Ibberson en carta de fecha 19 de abril de 1951, y cuya lectura arroja no poca luz sobre la construcción biográfica de Philip Marlowe, las bambalinas, un proceso que John Ford cultivaba siempre con sus guionistas, la parte sumergida pero esencial del iceberg de los personajes. En todo caso, véase otra esencial carta de Chandler a su editor inglés Hamish Hamilton en la primavera de 1946 y escrita cuando acababa de visionar The Big Sleep.

Bogard le gustaba mucho, cosa que no podía decir de otras encarnaciones de detectives famosos como Alan Ladd, que había protagonizado una película en 1944, And Now Tomorrow, dirigida por Irving Pichel y coescrita por Chandler y Frank Partos sobre una novela de Rachel Field y que luego interpretaría The Blue Dahlia, un guión original de Chandler, dirigida por Georrrge Marshall en 1946 y Dik Powell, una de la encarnaciones de Marlooowe en la segunda versión de Farewell LovelU dirigida por Edward Dmytryk en 1944 con el título de Murder, My Sweer. Por cierto que en la primera el protagonista es otra elección perversa y fascinante, George Sanders.

Para Chandler, Bogey estaba a la altura de alguien que reverenciaba profundamente, Edward G. Robinson, a quien Chandler había admirado en Double Indemnity, la película que entre colores de parto había coescrito con Wilder en 1944 y en la que Robinson robaba literalmente la película en una escena final al protagonista, un excelente Fred MacMurray. De esta manera escribía en la primavera del 46 el escritor a su editor inglés.

Eduardo Torres-Dulce
Nickel Odeon 2000

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