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Dentro del carácter grotesco que
inevitablemente revisten tales ceremonias , un caballero le echó al cuello,
por la espalda, la insignia de la Legión de Honor , mientras el director
del festival, Favre Le Bret, le leía una
carta de congratulación de M. Duhamel, ministro
de cultura, que el homenajeado escuchó estoicamente. Terminada la lectura
del primer párrafo, Groucho
aprovechó astutamente la pausa de Favre Le Bret
para tomar aliento, y le tendió la mano…..como dando por terminado el
acto, gesto que provoco risas y una gran ovación. Para orientarnos, puede ser útil recurrir a los propios cómicos. En el aventurero (The Adventurer, 1917), perseguido por los policías, Charlot entra en un salón, echa mano de la pantalla de una lámpara, se la pone en la cabeza y se convierte en la más perfecta y verosímil lámpara de pie que pueda soñarse. En el rey de los cowboys (Go West, 1925), Buster Keaton conduce un enorme rebaño de vacas por una ciudad y, buscando algo rojo que pueda atraerlas y obligarlas a cumplir sus órdenes, entra en unos almacenes y sale…. ..vestido de demonio: su estratagema tiene tanto éxito que provoca una estampida. En el terror de los bosques (Boobs in the Woods, 1925), Harry Langdon hace parar a un grupo de caballistas para que no caiga sobre ellos el árbol que acaba de talar…. y que resulta ser un minúsculo arbusto. En el Hombre mosca (Safety Last, 1923 ), Harold Lloyd, después de increíbles penalidades y sufrimientos, llega sano a lo alto de un rascacielos, pero respira por inadvertencia un frasco de cloroformo…y vuelve a, caer.
Harpo entra provisto de unas tijeras y expresión de pocos amigos en un camarote, donde duermen juntos en la misma cama tres aviadores hermanos y barbudos; al tomar la barba de uno de ellos para cortarla , sale volando de su interior una mariposa , que Harpo persigue feliz como un niño (Una noche en la Ópera). En un salón del automóvil- Tráfico (Trafic, 1970)- Hulot se introduce en un prototipo expuesto…que da una brusca vuelta sobre si mismo, por que no es más que una sección giratoria de una de las mitades del coche. Jerry Lewis, en Un espía en Hollywood (The Errand Boy, 1961) sale corriendo de un plató y choca contra una armadura, que en su caída arrastra toda una serie de ellas puestas en fila; al cabo de una larga pausa, ve con horror extraños movimientos entre el informe amasijo de piernas y brazos metálicos al que ha reducido la fila de armaduras…porque hay personas dentro.
Todos los gags citados, por otra parte, tienen la virtud de ser plenamente representativos de los cómicos que los han inventado. En los caracteres del gag, influye decisivamente la personalidad del cómico, siendo como es la expresión de sus relaciones con el mundo que le rodea. Dicho en otras palabras, antes de hacernos reír, los cómicos nos proponen un universo, del cual nace su comicidad específica. Los gags que la insolente agresividad de Charlot provoca en su enfrentamiento con el mundo no tendrían el menor sentido aplicados al personaje indefenso y perpetuamente atónito que creó Harry Lagdon. Burter Keaton era muy consciente de ello , al declarar en una entrevista (1958): " si se saca a Harold Lloyd de su granja y se le mete en una planta de la Ford en Detroit, tendrá miedo a tocar cualquier cosa, al menos que le obliguen los capataces o alguien. En mi caso seguiría teniendo miedo, pero tendría por seguro que mi obligación es saber lo que estoy haciendo e intentar llevarlo a cabo inmediatamente. Y, desde luego , me metería en un lío , eso es lo que me ocurriría , porque no sé lo que estoy haciendo, pero me arriesgo a intentarlo".
En cualquier caso , por su carácter eminentemente visual, el gag es la pieza maestra de la comedia clásica , y es lógico que alcanzara su momento de mayor esplendor durante el cine mudo. Nacido de los viejos números del Burlesque y del Music - Hall, puesto a punto por incontables representaciones y un contacto continuo por el público, el gag cinematográfico es un acto de imaginación tan estricto como pueda serlo una imagen poética , y por reunir la doble condición de arte y técnica ha llegado a desarrollar unas leyes bastante complejas. Sus características se pueden ordenar , clasificar y etiquetar, a la manera en que - si se nos permite la imagen - al degustar un buen vino o un guiso bien condimentado cabe determinar y valorar la calidad, el sabor y el aroma. Más allá, encontraremos la barrera de ese misterioso equilibrio de todos sus ingredientes en el cual reside la bondad lo mismo de los vinos y guisos que de los gags, y que pertenece al secreto inaccesible de toda manifestación creativa. Más allá aún, ya no nos queda sino el goce del saboreo y disfrute. Compra tus comedias en DVD con el precio mínimo garantizado © Copyright cineclasico.com
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